Mientras el hielo glaciar del Pirineo retrocede a un ritmo alarmante, las estaciones de esquí de media montaña sufren para abrir apenas unas semanas al año por la falta de nieve. No es una suposición, son los efectos directos del cambio climático que ya estamos tocando con las manos en nuestras salidas habituales.
El dilema de La Pinilla y el futuro de Ayllón
La situación en la Sierra de Ayllón nos obliga a replantearnos qué modelo de gestión queremos para nuestro entorno. El 17 de octubre se ha convocado una marcha para reclamar la ampliación de la Red Natura 2000 en este territorio. Detrás de esta movilización, impulsada por la Asociación Salvemos el Pico del Lobo y la Unión de Grupos Excursionistas Libertarios, hay una realidad innegable: la estación de esquí de La Pinilla arrastra serios problemas de viabilidad por la evidente falta de nieve.
De acuerdo con los promotores de la iniciativa, entre los años 2019 y 2026 las jornadas de apertura resultaron sumamente inestables, hasta el punto de que la estación apenas alcanza las tres semanas de actividad por temporada. Con la empresa gestora en concurso de acreedores y el Ayuntamiento de Riaza buscando que la estación retorne a la gestión directa del municipio tras solventar los frentes abiertos con la anterior empresa concesionaria, los colectivos convocantes proponen abrir una reflexión para recuperar los espacios degradados y potenciar usos públicos respetuosos con el medio natural. En mi opinión, empeñarse en mantener abiertas de forma artificial infraestructuras que dependen de una meteorología que ya no existe es un error de bulto. El futuro de la sierra pasa por la conservación activa y no por exprimir un modelo turístico obsoleto.
Divulgar la montaña para aprender a respetarla
El declive del medio natural no ocurre solo a cotas bajas. El naturalista y montañero Eduardo Viñuales presentó recientemente en Huesca su libro "Cuaderno de campo de las montañas de España", un trabajo que propone un viaje por veinticinco macizos de nuestra geografía, desde la cornisa cantábrica hasta Andalucía, pasando por Canarias, Baleares y Aragón. En la obra aparecen cumbres emblemáticas como la Mesa de los Tres Reyes, además de otras ubicadas en Huesca como el Monte Perdido, el Posets o el macizo de la Maladeta.
Su enfoque no busca simplemente incentivar que subamos en masa a las cumbres, sino que comprendamos la fragilidad de lo que pisamos. Un ejemplo claro es la ascensión al Aneto. Quienes se aventuran por sus rutas habituales en los Pirineos ven de primera mano cómo el glaciar de la cumbre se desvanece año tras año. Esta pérdida evidente es la prueba física de que nuestras decisiones diarias influyen en entornos lejanos donde parece que la mano humana no llega. Para mí, la única forma de caminar de manera ética hoy en día es asumiendo que conocer de verdad el terreno es el primer paso para protegerlo. El excursionismo debe servir para educar, no para masificar de forma irresponsable puntos ya de por sí saturados.
Convocatorias y propuestas para la agenda senderista
- **Foro sobre el clima en las islas**: El Gobierno canario celebrará los días 4 y 5 de noviembre en Telde (Gran Canaria) un foro de cambio climático donde se debatirá la descarbonización del archipiélago y se compartirán las investigaciones científicas de la región.
- **Formación en emergencias**: Coincidiendo con el Día de los Senderos de Cantabria el 4 de octubre de 2026, los representantes de los clubes de montaña visitarán las instalaciones del 112 en la comunidad para conocer de cerca cómo se gestionan y coordinan los operativos de auxilio.
Para tus próximas salidas por estas u otras cordilleras, no olvides que la planificación y la seguridad son básicas si queremos disfrutar sin sobresaltos. Si vas a afrontar desniveles fuertes en zonas donde el terreno se descompone con facilidad, llevar unos buenos bastones de trekking te dará la estabilidad necesaria para evitar resbalones tontos y proteger tus rodillas de los impactos del descenso.
