Si tenías pensado patear por las islas estos días, toca rehacer planes sobre la marcha. El Cabildo de Tenerife ha cerrado a rajatabla el acceso a todos los senderos, pistas y espacios naturales protegidos de la isla desde las 00:00 horas del 8 de noviembre. La llegada de la borrasca Bruna viene con viento fuerte, lluvias intensas y un riesgo real de desprendimientos, por lo que subir a cotas altas o meterse en barrancos es una imprudencia que las autoridades han cortado por lo sano.
La borrasca no solo afecta al archipiélago de Canarias. El frente entra con ganas por el oeste de la Península y va a descargar agua con ganas en la mitad occidental, dejando acumulados de los que hacen época en cotas de montaña. Quien estuviera pensando en acercarse al Sistema Central entre el 8 y el 10 de noviembre va a encontrarse barrancos desbordados y senderos convertidos en arroyos.
Mientras el mapa se llena de avisos por agua y viento, en la Cordillera Cantábrica la nieve empieza a asentarse y abre una oportunidad curiosa para arrimar el hombro en la investigación ambiental sin cambiar de afición.
Puertazo en Tenerife y un diluvio anunciado en la Península
La decisión en Tenerife no se anda con chiquitas. La resolución dictada el 6 de noviembre activa el Plan de Emergencias Insular de Tenerife en situación de alerta y prohíbe de forma tajante pisar cualquier pista, camino o sendero en los espacios protegidos. Eso incluye zonas de paso habitual como el Barranco de Masca o el Barranco del Infierno, pero también el vivac, las áreas recreativas, la acampada y actividades de aventura como la escalada o el barranquismo. Si tenías un permiso concedido para estos días, queda suspendido hasta que las condiciones mejoren y se repasen los posibles daños en la red de caminos. Es un trastorno si tenías viaje preparado, pero con la previsión que hay sobre la mesa, meterse en laderas inestables es jugársela sin sentido.
Por su parte, la AEMET ha puesto cifras a lo que trae Bruna entre el 8 y el 10 de noviembre. Los frentes van a castigar con especial dureza el oeste del Sistema Central y las zonas del oeste y sur de Galicia, donde se prevé superar los 200 litros por metro cuadrado a lo largo del episodio. Tampoco se libran las vertientes sur de las islas más montañosas de Canarias, con acumulados de más de 100 litros. Con semejante descarga de agua, el riesgo de crecidas repentinas y desprendimientos en laderas es altísimo, más aún si cruzas zonas donde los incendios del verano dejaron la tierra suelta. Si vas a salir en cuanto amaine, conviene recordar cómo lavar tu chaqueta impermeable para mantener la membrana a punto antes de testearla en condiciones tan severas.
Pértigas en los Picos: ciencia ciudadana al paso por la nieve
En el otro extremo de la actualidad montañera, el Instituto Geológico y Minero de España propone un plan bastante más pausado para nuestras salidas a Picos de Europa. Dentro del proyecto SER-PM, coordinado en la zona por Nemesio Heredia desde la sede del IGME en Oviedo y dirigido por David Pulido desde Granada, los científicos buscan ayuda de senderistas y montañeros para medir el manto nival durante la temporada.
En el parque nacional y su entorno (abarcando laderas de Asturias, León y Cantabria) hay instaladas 17 pértigas nivométricas, algunas colocadas en los años noventa. Monitorizar estos puntos en mitad del invierno no es fácil por la climatología y los accesos complicados, así que la idea es simple: si en tu ruta te topas con una de estas pértigas rodeada de nieve, le haces una foto donde se vea bien la escala de medición y la envías indicando tu nombre. Se puede mandar por WhatsApp al 629 938 144 o por correo a seguimientodenieve@gmail.com.
La información sirve para que los investigadores analicen la evolución del espesor de la nieve en la cordillera, un indicador clave para estudiar el impacto del cambio climático en los ecosistemas de alta montaña y en los recursos hídricos. Para facilitarlo, el equipo del proyecto ha subido la localización de las pértigas a rutas públicas en Wikiloc e incluso ha organizado un ranking con premios para quienes participen más. Es un gesto rápido durante la marcha que aporta datos reales al seguimiento científico sin restarle un minuto al placer de caminar.
